El suicidio del esfuerzo académico En

El suicidio del esfuerzo académico En

Hoy voy a ser directo: Aborrezco el MasterGate.

Me indigna seguir oyendo hablar de gente que ha obtenido un título universitario sacado de la manga. Me uno a la indignación social generalizada, y no puedo estar más de acuerdo en que este tipo de prácticas añade un desprestigio difícilmente reparable a las instituciones académicas.

El caso es que seguimos pensando que un título universitario nos sirve de por sí. Y, sin embargo, en el mundo de la empleabilidad del s. XXI nos dicen que eso ya no es cierto. Que ahora lo que prima es la experiencia profesional y las competencias, y que la época en la que era ventajoso poseer conocimiento, o simplemente tener un título superior, quedó atrás… Entonces, si la titulitis ha quedado atrás, ¿por qué seguimos viendo a tanta gente desesperada por obtener un título, capaz incluso de mentir, inventar o pagar dinero a cambio de un papel? ¿No sería mucho más lógico ver esa desesperación en gente con título que busca un empleo, en lugar de verla en gente con empleo que busca un título?

Estamos viviendo una época de empleo mestizo, un tiempo en el que se mezclan el empleo tradicional y el empleo 2.0, donde coexisten dos tipos de realidades, con sus normas, sus convenciones y sus creencias propias. Un mundo nuevo que se suma a un mundo viejo, y lo llena de confusión. El objetivo de la educación superior se tambalea, pierde credibilidad por momentos, y a los programas educativos les llueven las críticas por todos lados por vivir de espaldas a la realidad laboral de los más jóvenes.

tenemos que defender el esfuerzo académico frente a aquellas personas que lo empequeñecen y desprestigian por no haber entendido qué es y para qué sirve

¿Sabes lo que más coraje me da? No soporto seguir viendo cómo compañeros y clientes deciden ocultar su doctorado para poder optar a puestos de trabajo por miedo a resultar sobrecualificados. Es así, una realidad con la que vivimos hoy por hoy. Yo siempre les pregunto lo mismo: “¿estás seguro de que quieres trabajar en una empresa en la que tienes que ocultar que has hecho una tesis doctoral?”. Y a veces me responden “sí”, y a veces “no”. Cada persona, y cada circunstancia, es un mundo.

Y en el otro extremo está lo que vemos día sí día no en los medios de comunicación: los infracualificados con trabajo. Personas (muchas de ellas políticos) cuya ansia de no sé qué les hace engordar su curriculum a base de lo que sea. Pasa en todos lados, y viene de lejos, en España, en Alemania, en Hungría, en Perú, en Colombia,… no sé, parece estar de moda a nivel mundial. ¿Cómo podemos defender a las personas que fomentan la impartición de títulos universitarios no merecidos? ¿Para qué? Se entiende que siempre existen puertas giratorias donde tener una titulación universitaria extra, mola… ¿Pero tanto?

Hace poco leí un artículo colaborativo titulado “El suicidio del personal branding”, donde se defendía la utilidad del personal branding frente a personas que lo critican, probablemente por no haber entendido qué es y para qué sirve. Pues aquí pasa igual, tenemos que defender el esfuerzo académico frente a aquellas personas que lo empequeñecen y desprestigian por no haber entendido qué es y para qué sirve. Como dice Andrés Pérez Ortega, «Cada vez es más frecuente que se defienda en Medios Sociales a corruptos, canallas y sinvergüenzas de todas las tendencias simplemente porque son de “los míos”. Cuando ellos caen, un poco o un mucho de tu #MarcaPersonal cae con ellos».

Tú que trabajas en la universidad, piensa en lo que dejamos a los que vienen detrás.

Tú que trabajas en una empresa, piensa en los que se esfuerzan por conseguir las cosas.

Tú que estás desempleado, piensa en tu marca personal, piensa en tu prestigio.

No seas lo que te otorga un título.

Sé tú.

Indígnate.

 

Manolo Castellano

 

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