Empleabilidad, emprendimiento científico y granitos de arena

Empleabilidad, emprendimiento científico y granitos de arena

Desde que era muy joven siempre he tenido el deseo de mejorar las cosas, de hacer un poquito mejor el mundo en el que vivimos. Y cuando tienes la convicción de que puedes aportar tu granito de arena para mejorar lo que ya existe, no te pones a pensar en si ese granito se va a convertir en playa. Lo haces, y ya está. Como dice Reid Hoffman, cofundador de Linkedin (y una de las poquísimas personas a las que realmente admiro), “Piensa con cuidado dónde eliges vivir y trabajar, y comprométete a mejorar la comunidad en la que vives”.

Cuando volví a España después de mi segundo posdoc en EE.UU., mi primera opción de trabajo era el Instituto de Neurociencias de Alicante-INA. Tenía el background adecuado, los méritos académicos, la experiencia necesaria y los contactos. Sin embargo, aunque visité el centro numerosas veces y tengo grandes amigos allí, el destino me llevó por otros derroteros.

Han pasado unos años, y hoy vuelvo al INA. Pero no para hablar de neurociencia, sino para hablar de científicos.

 

Para solucionar un problema lo primero que hay que hacer es reconocer el problema y no tener miedo a hablar de ello

 

Este año los doctorandos del INA organizaban durante tres días unas jornadas sobre carreras alternativas más allá de la academia, y tuve la suerte de que contaron conmigo. La gran noticia es que fueron los propios estudiantes de doctorado los que propusieron la creación de las jornadas, lo que dice mucho de ellos.

Para solucionar un problema lo primero que hay que hacer es reconocer el problema y no tener miedo a hablar de ello.

En el mundo académico actual, con un recorrido de carrera tan complejo y unas salidas profesionales cada vez más inciertas, hacer el doctorado comienza a no ser muy atractivo para los más jóvenes. Podemos mirar hacia otro lado y pensar que siempre vamos a tener cantera sin necesidad de cambiar nada. Pero también podemos invertir más tiempo en ayudar en el desarrollo de carrera de nuestros científicos.

 

Seminario sobre Carreras para Científicos

Lo primero que suelo hacer en este tipo de jornadas es una presentación para gran aforo en la que hablamos sobre las diferentes rutas que existen para los investigadores, tanto dentro como fuera del mundo académico. Muchos doctorandos ya son conscientes de los pasos a seguir dentro de la academia, pero otros muchos no saben realmente qué diferencia hay entre un profesor contratado doctor y un profesor asociado en la universidad, o cuál es la vía de entrada más habitual para un científico titular del CSIC, por poner dos ejemplos.

De todos los aspectos que comentamos, la información que suele resultarles más útil es la referida a las carreras profesionales más allá del ámbito académico. Aquí el desconocimiento suele ser tremendo. No es que doctorandos y postdocs no quieran aproximarse a carreras no académicas, es que simplemente están demasiado alejados de ese otro mundo. Les falta información para poder comenzar a explorar.

Por eso estas charlas son perfectas para darse cuenta de que hay un gran número de carreras profesionales para investigadores y científicos más allá de una universidad o un organismo público de investigación. Pero, además, el mero hecho de hospedar este tipo de eventos ayuda a los propios centros a tomar conciencia de la necesidad de invertir tiempo y esfuerzo tanto en el desarrollo de carrera como en el fomento de la empleabilidad de sus investigadores más jóvenes.

 

Talleres sobre empleabilidad

Una cosa es darse cuenta de un problema, y otra muy distinta saber cómo dar los primeros pasos para solucionarlo. Eso es exactamente lo que hacemos en los talleres.

En estos workshops trabajamos tanto de forma individual como en pequeños grupos tres aspectos fundamentales a la hora de aumentar nuestra empleabilidad:

  • Autoconocimiento
  • Mi trabajo ideal
  • Estrategias para encontrar y alcanzar mis metas profesionales

Cada institución y centro tiene su propia cultura, y no todos los doctorandos tienen las mismas necesidades. De hecho, las preguntas de postdocs y predocs de últimos años de tesis suelen ser muy diferentes a las de los que acaban de comenzar un doctorado. Por eso los talleres se diseñan ex profeso para cada ocasión.

En cualquier caso, estos workshops consiguen además empoderar y aumentar la autoestima de nuestros investigadores más jóvenes: ayudan a generar un sentimiento de comunidad entre los doctorandos que a veces, en la vorágine de experimentos y trabajo diario, es difícil de fomentar. Todos tienen lazos comunes, y en muchos casos aspiraciones y miedos muy parecidos.

Cuando nos sentimos solos nos cuesta iniciar proyectos y transformar nuestro mundo, pero formando parte de una comunidad podemos mover montañas.

 

Emprendimiento

Quizá la parte más difícil a la hora de transmitir las diferentes posibilidades laborales que tenemos los científicos es ponerse a hablar de emprender.

Cuando nos hemos criado en el mundo académico eso de emprender nos suele sonar de otro planeta. No es solo que no sea una opción a priori atractiva para nosotros; es que tenemos tal falta de información y tantos estereotipos falsos del mundo exterior que a veces ni nos interesa hablar de ello.

Hasta que empiezas a conocer a científicos que han emprendido. Investigadores, de ciencias, de humanidades, jóvenes y menos jóvenes, que han encontrado un camino profesional donde han podido desarrollar plenamente las competencias, intereses y valores en un trabajo que el mercado laboral no les ofrecía.

Pero para acercarse al mundo del emprendimiento hace falta primero estar en un estado mental adecuado para empezar a darse cuenta de que emprender no es necesariamente crear una empresa con docenas de empleados utilizando equipamiento millonario. Emprender es también tener una buena idea, y a veces llega a ser algo tan sencillo como darse de alta como autónomo y tener un ordenador y conexión a internet.

Por eso los miniworkshops sobre emprendimiento científico, donde trabajamos la creación de modelos de negocio con herramientas tan sencillas como lienzos y post-its, son tan útiles para dar ese primer paso hacia la idea de convertirse en emprendedor, hacia la posibilidad de ser feelance, aunque solo un pequeño porcentaje lo haga en el futuro. Y además sin duda sirve para ver la ilusión, los retos y los problemas de una empresa no desde el punto de vista del empleado, sino desde el punto de vista del CEO. ¡Gran ejercicio obligarse a pensar como un jefe!

 

Porque no existe pregunta tonta, ni pregunta que se haya planteado una única persona. Lo que sí existen son preguntas sin hacer.

 

Cafés

Y algo que no es menos importante durante estas jornadas es dejar buenas pausas para compartir un café.

Tendemos a infravalorar lo que podemos obtener de una pequeña charla en un coffee break, que es la base de un networking efectivo. Evidentemente, muchos doctorandos se sienten más cómodos haciendo preguntas y sincerándose de forma individual (de otra manera no llegan a soltarse durante los talleres). Sin embargo, muchas de las mejores preguntas que me hacen en las jornadas me las hacen en ese momento, tomando café. Y son esas mismas preguntas las que yo después reavivo en los talleres.

Porque no existe pregunta tonta, ni pregunta que se haya planteado una única persona. Lo que sí existen son preguntas sin hacer.

Y en los cafés, hay muchas menos.

 

Investigadores principales

Una de las partes que más me gustan de estas jornadas es interaccionar con los investigadores senior. Ellos son los primeros que necesitan entender a sus equipos, y cualquiera que haya ejercido como manager, sabe lo complejo que es entender y comunicarse de manera efectiva con las personas que trabajan para ti. Porque cada persona es un mundo.

Estas jornadas a veces las organizan los propios doctorandos, pero lo que está claro es que cada vez más investigadores senior ven el problema de la empleabilidad futura de la gente de su equipo como un problema propio. No es que no les importe, en absoluto. Es que a veces tampoco saben por dónde empezar para ayudar. También a ellos les falta información y herramientas.

Y a veces, curiosamente, de juntar en una mesa a tres investigadores principales para hablar del desarrollo de carrera y la empleabilidad de sus doctorandos aparecen grandes sorpresas y muy buenas ideas.

Además, si tengo la suerte de ser amigo de esos IPs, como me pasó en el INA, donde me reencontré con viejos compañeros de mi etapa como investigador en EE.UU. o España, ¡pues más no se puede pedir!

 

Competencias y granos de arena

La tesis doctoral suele ser la primera etapa para convertirse en investigador profesional.

Pero además es mucho más. El doctorado, como lo es cada fase de tu carrera profesional, es un compendio de experiencias profesionales y personales que te permiten desarrollar nuevas competencias. Y esas competencias son las que tú vas añadiendo a la mochila, como si fueran granos de arena que van sumando.

Muchos de esos granitos se quedan en la mochila y pasan a formar parte de ti. Y muchas de esas competencias se convierten en la llave de entrada a futuras etapas profesionales.

No es posible predecir cuál va a ser el efecto a largo plazo de todos tus granitos de arena.

A veces, ni tan siquiera dónde puede llegar a formarse la playa.

Pero lo que está claro es que solo tú decides cómo llenas tu mochila.

Porque la mochila es tuya.

Solo tuya.

 

 

-Manolo Castellano-

 

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