Identidad profesional y marca personal

Identidad profesional y marca personal

¿Te gusta hacer cosas fuera del labo? Hobbies, actividades de divulgación, participación activa en sociedades o asociaciones científicas, … Seguro que has disfrutado mucho de este tipo de actividades que van más allá del día a día en el laboratorio. Vamos, que no eres de esos científicos que se tiran todo el día haciendo experimentos. Sabes disfrutar haciendo otras cosas.

¿Pero qué pasa si alguien te pregunta “a qué te dedicas”? ¿Le cuentas todas esas otras cosas o solo le cuentas tu día a día como científico?

No somos lo que hacemos

Todos tenemos tendencia a identificar lo que somos con la labor que realizamos. Somos investigadores predoctorales porque hacemos la tesis doctoral. Somos técnico de laboratorio porque trabajamos como tal en el laboratorio. Somos profesores universitarios porque impartimos docencia en la universidad.

Pero en realidad, somos mucho más que lo que hacemos. Y aquí llega el dilema de la identidad profesional y la marca personal que tenemos todos los científicos. ¿Tengo claro quién soy? ¿Qué le debo contar yo al mundo sobre mí? ¿Todo lo que hago y lo que me gusta? ¿O solo la parte oficial? ¿Es bueno o malo exponerme?

No hay cosa más difícil en este mundo que encontrar tu identidad profesional. Lleva años. Y para más inri, va cambiando con el tiempo.

¿Cómo puedo entonces empezar a trabajar mi identidad profesional y mi marca personal? La respuesta es simple: teniendo un buen perfil en redes sociales y tu propia página web.

Identidad profesional y marca personal

Vamos por pasos. El diccionario nos dice que identidad significa “conjunto de rasgos o características de una persona que permiten distinguirla de otras en un conjunto”. ¿Sabrías tú decir cuál es tu identidad profesional? ¿A que no es fácil?

Y luego viene la segunda mitad del problema, ¿cómo le comunico al mundo mi identidad profesional? Y ahí es donde aparece la marca personal. Parafraseando a Andrés Pérez Ortega (uno de los mayores referentes en personal branding en España) la marca personal, o personal branding en inglés, “consiste en dejar una huella concreta y memorable descubriendo quién eres, aportando un valor singular en un grupo específico de personas, generando confianza y sintonía mediante una comunicación eficiente”.

Pues bien, los científicos y los investigadores solemos tener un problema tanto de identidad profesional como de marca personal importante. ¿Por qué? Pues porque por un lado no tenemos muy claro qué nos distingue de los demás científicos y además no solemos estar interesados en dejar huella en nadie.

Somos científicos y un poco hormigas

Vamos al meollo del asunto.

A ti como científico te han enseñado que hay que ser humilde y solo destacar por tu productividad científica. Hay que ser discretos. Somos científicos, y por tanto un poco hormigas.

Yo mismo sigo teniendo ese lastre que me impide a veces transmitir de manera eficiente y directa por qué soy singular o cómo puedo ayudar a los demás.

Y os doy un ejemplo: a veces me invitan a dar talleres sobre netwoking y linkedin en parques científicos o instituciones de fomento del emprendimiento. Esa actividad no cuadra al 100% ni con mi labor como orientador laboral de científicos, ni con mi labor como recruiter para empresas. Así que decidí abrir una web (manolocastellano.com) para poder explicar claramente qué soy de manera que cualquier persona de este mundo pueda percibir mi valor diferencial.

Y hete aquí que me empezaron a asaltar los mismos miedos de siempre:

  • Los científicos debemos ser discretos. Somos un colectivo. No debería tratar de destacar.
  • Hablar de uno mismo está feo. Es mejor hablar de nosotros (=mi laboratorio/los científicos).
  • Una web con tu nombre, … ¿Y si me critican? ¿Quién me habré creído que soy?

He escrito tres miedos, pero en realidad son muchos más.

Pelear contra los tópicos

Y todas estas dudas que me asaltaron al abrir mi web personal me recordaron a lo que oigo continuamente en las sesiones de consultoría:

  • Los científicos no tenemos por qué tener ambiciones fuera de nuestro objetivo principal. Hobbies, sí. Ambiciones laterales, no.
  • Si hay algo a lo que realmente aspiramos es a ser respetados o incluso admirados por los miembros de nuestra comunidad (o sea, que nos aterra pensar en la posibilidad de que nos critiquen profesionalmente).
  • Hacer cosas fuera del laboratorio sigue percibiéndose en ciertos ámbitos como una pérdida de tiempo y de foco. Si me dedico a otras cosas, habrá gente que me percibirá como un científico poco ambicioso (mi jefe, mi colega, …).
  • A un científico se le respeta por el valor de sus publicaciones. Period.

Y todo esto, que lamentablemente escucho con asiduidad, es una auténtica pena. Porque de la mezcolanza, de la exploración, de la combinación de intereses y competencias personales, es de donde surge la diferenciación, lo singular y el valor. Y es de ahí de donde surge también la magia y tu marca personal, esa que queda en los demás cuando sabes comunicar quién eres.

Lo más curioso de todo es que cuando ya tienes claro quién eres exactamente, y crees que ya puedes hablar de ti, descubres que la marca personal va de los demás, no de ti.

Tengo que tenerlo claro para poder comunicarlo

Pero para poder deshacernos de todos estos tópicos, primero hay que conocerse bien para poder quererse un poquito más. Y una vez que empiezas a tener claro quién eres y qué aportas, puedes abrirte al mundo y comunicarlo. Y eso nos suele dar un poquito de repelús.

Lo más curioso de todo es que cuando ya tienes claro quién eres exactamente, y crees que ya puedes hablar de ti, descubres que la marca personal va de los demás, no de ti. No se trata de vender, sino de ayudar.

Por eso es tan útil trabajar tu perfil de linkedin o tener tu propia web: si eres capaz de identificar tu valor diferencial, tu público y verbalizar por qué eres singular para ese público, podrás dejar huella en alguien.

No hace falta ser Stephen Hawkins, Jane Godall o Albert Einstein para tener permiso y potenciar tu marca personal como científico.

Y por supuesto siempre habrá alguien que te criticará. Seguro.

Y siempre habrá alguien a quien no le guste lo que trasmites. Seguro.

Pero tú ya podrás responder a esta pregunta: ¿Quién soy profesionalmente y qué puedo aportar al mundo?

 

Y se vive más feliz sabiendo cómo responder a eso.

 

 

-Manolo Castellano-

 

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