Científicos, incertidumbre y miedo

Científicos, incertidumbre y miedo

“Cuando aprendes en la calle la adversidad y el temor son tan corrientes como el éxito. Cuando aprendes en clase, todo da un poco más de miedo”.

Esta frase se me quedó anclada en la cabeza después de escuchar un podcast de Gary Vaynerchuk. Había entrevistado a Coss Marte, creador de ConBody, un método de entrenamiento de alta intensidad en espacios reducidos.

 

Cuando dejas de tenerle miedo al miedo, dejas de convivir con él y adquieres la capacidad de transformarlo en incertidumbre

 

Una historia de superación

La historia de Coss es tremenda: durante sus años en prisión su estado de salud empeoró mucho y decidió comenzar a hacer ejercicio. Y se lo tomó tan en serio que, tras perder 30 kilos en seis meses, comenzó a ayudar a otros presos con su método. Cuando consiguió la libertad tuvo el mérito de llevar con éxito su metodología al mercado fitness de Nueva York desde cero.

Historias como las de Coss son un ejemplo de superación. Pero a mí, además, me sirven para entender las claves por las que las personas deciden comenzar un proceso de transformación personal profundo. Coss no tenía estudios, pero sus miedos, en esencia, no eran tan diferentes a los miedos con los que convivimos todos: miedo por tu salud, por la soledad, por tu futuro, por tomar decisiones equivocadas… En su caso, haber tocado fondo le permitió dejar todos estos miedos en un segundo plano.

Cuando dejas de tenerle miedo al miedo, dejas de convivir con él y adquieres la capacidad de transformarlo en incertidumbre.

 

Perseverancia, incertidumbre y miedo

En la vida, como en el laboratorio, tendemos a aferrarnos a nuestro plan, a nuestra idea de cómo deberían ocurrir las cosas. Pero son los resultados, que no dependen de nosotros, los únicos que nos pueden guiar hacia el siguiente paso. No podemos aferrarnos a nuestro plan con uñas y dientes por miedo a tener que buscar un nuevo plan, al que solo podemos llegar dejando creencias limitantes a un lado y explorando lo desconocido.

Decía Steve Jobs que la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los que han fracasado con sus proyectos es la perseverancia. Pero la perseverancia puede convertirse en tu peor enemigo si no conoces tus capacidades reales, sin un objetivo claro o una buena estrategia.

 

Cuando le damos más importancia a nuestro plan de carrera que a nuestras propias capacidades, nuestros miedos comienzan a ganar la batalla

 

Da igual que hablemos de tu carrera, tu proyecto, tu empresa o tu empleo. Si quieres alcanzar tu objetivo, hay que dejar a un lado el miedo al fracaso y perseverar. No tenerle miedo a lo desconocido por el mero hecho de ser desconocido.

 

Científicos cabezones

Los científicos vivimos en la incertidumbre continua cada vez que diseñamos un experimento. Tenemos un plan y apostamos por un resultado, pero tenemos que seguir el método científico. Ensayo y error. Y no paramos de repetir el experimento si no sale (¡qué le vamos a hacer, somos muy cabezones!). ¿Y qué ocurre cuando un experimento no da resultados repetidamente? Pues que hay que cambiar algo. Sin miedo. Al fin y al cabo, falla el experimento, no nosotros.

Algo parecido ocurre con nuestra carrera profesional. Cuando le damos más importancia a nuestro plan de carrera que a nuestras propias capacidades, nuestros miedos comienzan a ganar la batalla. Tendemos a pensar que nuestras competencias son más limitadas de lo que son en realidad y empezamos a ver el mundo como un lugar ultra competitivo donde “si tú ganas, yo pierdo”.

Y es esa forma tóxica de convivir con el miedo lo que lleva a la envidia, a la zancadilla, a la falta de meritocracia, a la endogamia profesional y último término a la falta de progreso personal y social.

En esos casos, ha ganado el miedo.

 

Mejor incertidumbre que miedo

Todos tenemos algo de diferente, algo que podemos aportar en un entorno adecuado. Es nuestra responsabilidad encontrar ese entorno para definir nuestro camino y poder así ser más felices a nivel personal y profesional.

Por eso, no dejes que nadie te defina un único camino.

Y si sientes que vives en una burbuja y tu camino profesional es una línea recta, no te olvides de salir de vez en cuando de esa línea para respirar aire fresco y aprender a relativizar tus miedos.

No nos queda otra que aprender a vivir con incertidumbre y prohibirnos vivir por mucho tiempo con nuestros propios temores. Comenzar a caminar sin miedo. Caerse y levantarse. Ensayo y error.

No sé si la gente que ha estudiado en la universidad vive con más miedo que los que han estudiado en la universidad de la vida. Pero lo que sí sé es que la vida está llena de oportunidades que no llegan con un título.

Las oportunidades no están deseando de llegar a ti. Tú tienes que ir a por esas oportunidades, sin dejar de ser tú mismo. Con incertidumbre, pero sin miedo.

 

Ahora, te propongo un ejercicio:

Piensa en tres personas que tú sepas que viven con miedo.

Piensa en otras tres personas que viven su vida con incertidumbre.

¿Qué las diferencia?

 

🖋 Manolo Castellano

 

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